Palacio Marquéz de Dos Aguas por C/Poeta Querol, Valencia.Hace unos días recuerdo que acompañé al trabajo a Guillermo y descubrí una cafetería que sirven el café a ¡50céntimos de euros!. En Tenerife aún quedan sitios en los que el valor de las cosas están en su justa medida, aunque también hay que añadir que estamos exentos de pagar el I.V.A. en los artículos de lujos, así que la gasolina o el tabaco, por ejemplo, están muy por debajo del valor que se le añade en la Península.
Nos sentamos en la terraza de la cafetería, eran las 10:00am y buscábamos un lugar donde poder hacer tiempo para que Guillermo no entrara antes de la hora de empleo prevista. La cafetería está ubicada en uno de los laterales del Teatro Guimerá, en la zona centro de Santa Cruz de Tenerife. Pues además de tomar un café barato y leer el periódico también entretienes la mirada. Ese día recordé, cuando aún vivíamos en Valencia y yo aún tenía trabajo, cuando Guillermo me propuso comer fuera de casa un sábado al medio día. Yo estaba cansado de no hacer nada en la tienda, pues la crisis económica en Valencia ya estaba causando sus primeros estragos. Salí de ella a las 2:00pm y disponía de tres horas libres hasta que volviera a comenzar el turno de tarde. Ese día solo había entrado unas tres personas a informarse sobre los tipos de chaqués que disponíamos en la tienda y una prueba de una semi levita de un cliente que ya la había comprado en meses anteriores. Fuimos a comer a un lugar de bocadillos que habíamos descubierto gracias a uno de mis compañeros de trabajo y cuyo menú costaba unos 6€ por persona, siendo uno de los sitios más baratos de la zona, y si lo que querías era comerte algo más que una hamburguesa era un buen lugar para cambiar. Cuando salimos de la bocatería, a Guille se le antojó tomarse un café y me pidió que le dejara elegir el lugar dónde lo tomaríamos. Localizó una plaza arbolada con una fuente que disponía de un restaurante con cafetería. Nos sentamos en la terraza y la verdad que tuvimos que esperar un buen rato hasta que por fin una señorita nos atendió. Obviamente lo único que nos íbamos a tomar era el café puesto que ya habíamos terminado de comer y nuestros bolsillos no podía permitirnos gastar más de la cuenta. Pedimos un cortado, (café con leche), pero éste no era de buena calidad, estaba frío y encima cuando lo terminabas dejaba un rastro de hilo negro en el fondo de la taza. La verdad que el sitio era bastante bonito pero, claro, la plaza es un lugar público que aunque no nos hubiéramos tomado nada podríamos haber permanecido igualmente allí. La sorpresa fue cuando pedimos la cuenta, ¡Nos habían cobrado por el cortado 2,50 cada uno!, un verdadero disparate si tenemos en cuenta la mala calidad del mismo.
Una de las cosas que siempre reproché a la ciudad de Valencia era los altos precios que había que paga por sus productos. El nivel de vida allí era alto pero la calidad no tanto, estaba empezando a igualarse con Barcelona en cuestión de costos, pero indudablemente Barcelona tiene mejores servicios y sí, los precios suelen ir acordes con lo que ofrecen. Además algo fundamental eran los sueldos, pues el nivel de vida subía pero los salarios de los trabajadores se mantenían igual. Este es un tema con el cual me desilusione bastante, pues cuando me ofrecieron la oportunidad de ir a trabajar a Valencia, creí que se ganaría más dinero en una ciudad en constante crecimiento como lo estaba siendo que en las Islas Canarias. Mi primer trabajo fue sin contrato, trabajaba por horas pero no cotizaba a la seguridad social por mis servicios, era así porque a la jefe no le venía bien contratarme y pagar los gastos que mi puesto de trabajo le generaría. Estuve trabajando así unos tres meses hasta que termino el contrato verbal con ella y comencé nuevamente a entregar currículum por todas las tiendas de Valencia.Al final siempre recurrí a lo mismo, pues aunque no es un trabajo de vocación, me desenvuelvo bastante bien en él.
No tardó dos semanas cuando me llegó la primera llamada, era de una tienda internacionalmente conocida. Lo que me ofrecían eran pocas horas aunque esta vez sí que iba a obtener un contrato laboral por un periodo de tres meses renovable. La cuantía era proporcional a las 15 horas semanales que tenía que efectuar y aunque era muy poco dinero accedí pues no me quedaba otra solución pues tenía que mantener el alquiler de la habitación donde vivía.
Siempre viviendo justos.