sábado, 10 de marzo de 2012

Inés 2




Acerina

Acerina era la más bella de la mujeres de Anaga. Su cabellos eran finos y suaves como las crines del mejor caballo de Córdoba. Sus ojos azules reflejaban el brillo del mar cuando recolectaba las lapas con la bajada de la marea. Sus manos eran capaz de fabricar una rica artesanía inimitable. Con el barro amasado realizaba largos churros, que unidos entre sí y a ritmo de espiral, formaba su complejo arte. En cada vasija modelada, aún húmeda, grababa los símbolos de la diosa madre Asmayech. Una vez finalizada la tarea de embellecimiento, ponía a secar al sol cada pieza para luego ser expuestas ante el fuego, que con su calor, adquiría la dureza de una roca.
Acerina vivía en un mundo en el que las estaciones no existían, podía beber agua durante todo el año, las flores brotaban del suelo continuamente tapizandolo con diferentes formas, olores y colores. Una gran bahía se encontraba a los pies de numerosas montañas, en cuyas entrañas se gestaba un monte único en el mundo que destilaba lenguas de aguas traídas de las lejanas cumbres. Cuando tenía alguna oportunidad, ella se adentraba y se perdía entre los númerosos senderos del monte para visitar a su antigua Harimaguada, a pesar de su anterior destierro.
Las maguadas eran desde niñas instruidas para el sacrificio espiritúal, sólo ellas eran capaz de comunicarse con el padre cielo. Vertían leche de cabra para alimentar al Dios, y mediante cánticos y bailes específicos prolongaban la armonía de nuestro pueblo, alejando las sequías y las guerras entre aldeas vecinas. Acerina fue, desde que contaba con ocho años, criada entre ellas. Parmaneció en un aislamiento que debió haber durado veinticinco años, a una edad en que la joven maguada estaría preparada para conocer hombre y casarse. Amaba a sus hermanas, disfrutaba de la plena libertad de correr entre los helechos y brezos. Se deleitaba con los manjares que su pueblo les regalaba a modo de ofrenda, un privilegio que ellas mantenían con la condición de que se mantuvieran siempre puras y vírgenes.
Acerina era feliz allí arriba, aunque no entendía el motivo del encierro entre los límites marcados por la Harimaguada. Soñaba con bajar de las montañas y acceder al poblado. Quería saber cómo vivía la gente del pueblo, ver a las otras mujeres que, cada semana, subían las vasijas de barro llenas de alimentos. Conocer la costa en toda su extensión, ver el mar y la arena de cerca, pues aún era demasiado joven para sus baños marinos.
Con el paso de unos pocos años Acerina cambió su envoltorio de niña por un cuerpo de mujer. Sus senos crecieron y su cadera se ensanchó dibujando una sutíl figura en la base de su cintura. Se convirtió en una hermosa criatura de cabello largo y ojos claros como el agua que se abrían alimentados por la curiosidad, cada vez más obcesiva, de conocer lo que había al otro lado de los límites. Una noche con luna llena, sus largas y morenas piernas descendieron con agilidad la abrupta montaña y decidió romper las reglas. Su pecho quedó desbordado pues había desobedecido a su maestra Harimaguada. Había infringido la norma básica de la confianza en la que fue instruida. Le atrapó el miedo, la culpa y la vergüenza pero Acerina no se detuvo porque las ansias de conocer lo no visto fue más grande que cualquier regla.
Cuando ya empezó a invadirle el agotamiento llegó a la prohibida costa del norte. Estaba agitada por el miedo a ser descubierta pero quedó extasiada cuando sintió, por vez primera, la arena negra bajo sus pies. Una tierra fina, y oscura . Las olas clamaban a Acerina su entrada hacia el océano que con cada gesto de fuerza lograron cautivarla aún más. Sin pensarlo, se lanzó al agua, comprobó su frío y húmedo tacto, disfrutó con sus ondas bajo la vigilia de la luna. Olvidando todos sus temores.

En ese mismo lugar, cerca del mar y del cielo. Acerina, mi madre, me dió la vida.

viernes, 9 de marzo de 2012

Telas de Arañas

Y denegada la Beca, se acaba el estudio. Estudios que por lo pronto ni siquiera empecé, tal vez tan sólo una asignatura me digné a contemplar en alguna ocasión. Quisiera ser rico para poder dedicarme plenamente a lo que me gusta, vivir disfrutando de cada instante, saboreando lo que hago. Todo es dinero. No me valen que me digan que si uno quiere, se puede. A veces cuando quieres no se tienen los medios para poder llevar a cabo los proyectos que quisieramos. Estoy decepcionado porque quise alcanzar unas metas que están fuera de mi alcance, ESTUDIAR. ¿Qué opciones tengo?, lo he intentado todo, he mirado subvenciones para poder trabajar y estudiar a la vez, pero se ve que la empresa decide donde gastar el dinero de formación que recibe cada año, y es en formación para la propia empresa, eventos, etc.. de nada me vale, por lo pronto yo, en tres años que cumpliré, no he visto cursos de ningún tipo. He intentado también en la UNED, carísimo, pero iluso yo, atreví a apuntarme confiando en recibir una beca de estudios pero yo ya pronosticaba el desenlace de todo esto, demasiado fácil se estaban poniendo las cosas.

Será mi cumpleaños dentro de una semana, 29 años. ¿Qué tengo? un titulo superior en artes plásticas y diseño en modelismo y maquetismo, un trabajo en una tienda de vendedor que ocupa la mayor parte del tiempo de mi vida, el mismo no me permite asistir a la universidad presencial pues necesitaría un turno fijo de tarde para poder asistir a las clases, y esto es implanteable tal como están las cosas en la empresa. Con el nuevo plan Bolonia la asistencia a las clases universitarias son obligatorias, de nada valen los apuntes a distancia, que por otro lado es totalmente entendible, ya que como mejor se aprende es tutorizado constantemente, participando en grupo, y haciendo las actividades y sus correcciones en clase. La vida está muy mal repartida, quién quiere hacer algo de provecho no puede, quien tiene la oportunidad no la aprovecha.

Mi fallo principal fue no seguir los estudios cuando tuve la oportunidad, querer crecer demasiado rápido. ¿Ahora qué es lo quiero?¿Culpar al estado de mis errores de adolescencia?. Puede ser que aún no me he dado cuenta que pertenezco a un nivel social de clase trabajadora, media-baja y que con esto he de conformarme. Tener trabajo de un salario suficiente para poder pagar el alquiler y comer. Todo lo demás es superfluo y sobra para mi estatus. Eso sí, siempre, siempre, siempre, motivo a mis sobrinas para que entiendan que con sus edades lo más importante es nutrirse de cultura, aprender un oficio que amen para que no terminen trabajando en una tienda como su tío. Trabajo digno pero con pocas espectativas de futuro. Dentro de poco, los 29 años, seguidos de los 30, a partir de aquí, en este tipo de empresas, se buscan otras edades.. Ya no seré el perfil de muchas empresas, seré como una pequeña estatua oculta bajo densas telas de arañas a la que nadie prestará la mínima atención.

jueves, 8 de marzo de 2012

Mujer Trabajadora

A ti mujer te doy las gracias por mi vida. Has sido tú con tu vientre la que ha modelado cada pliege, uña y pestaña en la que mi alma se desenvuelve. Te doy las gracias porque con tu sacrificio has cambiado el mundo, porque con vuestra existencia no sería lo terrible que podría ser. A tí, que has sufrido por mucho tiempo la supresión de tus derechos, te doy las gracias. Porque tu esfuerzo no valía nada y tu empeño colocó cada ladrillo en su lugar para conformar los cimientos que darían importancia y dignidad a tu palabra. A ti mujer te doy las gracias, porque sólo tu sabes cuán grande es el dolor de traer la vida al mundo, porque también tu has probado la amargura de perder en la guerra a un hijo. Te doy también las gracias porque me has enseñado a ver lo bello en la creación de una flor y a ver lo divino en la suave caída de una hoja mecida por el viento. Mujer, amansas a la más brava de las bestias, con tus manos y sin ninguna ayuda, has roto las cadenas que te mantenían bajo el yugo del hombre, aquel que tu creaste y con tu pecho, incondicionalmente, alimentaste.



Gracias Mujer. Mujer trabajadora y Mujer luchadora.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Primeros recuerdos..

A veces cierro los ojos e intento recordar qué fue lo primero que sentí al llegar a la vida. Intento retroceder, y voy avanzando hacia atrás en el tiempo consiguiendo llegar a un punto en el que se mezcla la realidad con lo imaginario. Mis primeros recuerdos, siendo yo muy pequeño, por su puesto, me llevan hacia mi madre. Es más, aseguraría que uno de mis recuerdos olfativos es el pecho de ella cuando aún me amamantaba. Ese olor es firme y en ciertas ocasiones lo percibo llegado de la nada, evocandome ternura y nostalgia.

Yo dormía en la habitación de mis padres, eso también lo recuerdo. De hecho sé cómo era la cuna donde yo dormía, metálica, de barrotes fríos y paredes abatibles. Había un almanaque colgado trás la puerta de la habitación, ¿de 1986 tal vez?, junto a un pequeño bolso de rafia con forma de tubo. Odiaba irme a la cuna, cuando anochecía y mis párpados luchaban por mantenerse abiertos, mi madre siempre terminaba llevandome entre sus brazos para meterme en ella. Terminaba despertando, viendome sólo en aquella habitación, yo me ponía en pie sobre el colchón, agarrado de los barrotes y dando saltos lograba mover las ruedas, alcanzando la puerta, y apareciendo de nuevo en el salón bajo una reprimenda de mi madre. Era un juego divertido para mi, pero para mi madre era un tortura porque el poco tiempo que tenía para ella en sus noches de soledad, lo empleaba en las atenciones que yo constantemente le reclamaba. Incluso cuando mi madre sentía necesidad de ir al baño yo iba corriendo trás ella agarrado de su falda, mamá era para mi una extensión de mi propio cuerpo.

Mi casa era pobre, pero mi madre mantenía lo poco que tenía límpio y ordenado. El salón tenía las paredes empapeladas de blanco, el suelo era de color rojo oscuro con vetas también blancas, losetas pequeñas en las que alguna hormiga intentaba hacer su nido pero siempre exterminada por mis deditos. Una mesa de mármol negro con patas metálicas en el centro. El sofá era de tela gruesa, en tonos también rojos, verdes, marrón oscuro y con motivos florales. Sobre el mueble tocadisco alemán, alguna figura de un perro de color negro con manchas claras, y un pequeño jarrón con una flor de plástico sobre un tapete de ganchillo de hilo de lana en crudo. El televisor era de madera, estaba sobre un mueble también metálico, y solamente sintonizaba dos canales TVE y TVE2, o como dice aún mi madre, la 1 y la 2.

Ella siempre en la cocina, haciendo comida que yo no quería, fregando platos que yo utilizaba, lavando ropa que yo ensuciaba. Cuando no estaba limpiando, estaba planchando, doblando la ropa del día, o tendiendo. Mamá poco salía de casa, tal vez a comprar el pan y algo que hiciera falta en la nevera aprovechando el día que mi padre traía dinero ganado en su semana de trabajo en la tapicería. ¿Quién era mi padre?. Yo le veía muy poco, cuando yo estaba despierto, mi padre trabajaba, cuando él llegaba en las madrugadas, yo ya estaba nuevamente durmiendo. Algún domingo recuerdo a mi padre en casa, pero me daba miedo estar junto a él, un hombre de ojos verdes, casi transparentes. Mi padre le confesó en alguna ocasión a mamá que ella me tenía muy malcriado, y que poco amor a él yo le daba pero para mi fue casi un desconocido en esos tiempos. No recuerdo jugar con mi padre de pequeño, ni tampoco mi memoria me lleva a vacaciones compartidas, ni paseos en carnavales, ni a la playa, ni nada de esos momentos de álbum que tienen la mayoría de las familias, la mayoría de veces mamá estaba sóla.

Soy muy injusto con mi padre, mientras tengo tiernos recuerdos que afianzan más la relación con mi madre, con mi padre no recuerdo, que no recordar no significa no haber vivido. Papá bebía mucho alcohol, y una noche sí y la siguiente también, terminaban mis padres discutiendo, oyendo entre mis sueños gritos, insultos y al despertar en la oscuridad terminaba viendo algún que otro fantasma identificado en lo que era tan sólo un muñeco. Eran esas madrugadas en las que yo quería que mi padre no existiera. Repito que soy muy injusto con mi padre por tener estos recuerdos cuando mi pasado indaga en él. Aunque tal vez sí que recuerde algo. Una noche desperté y vi a mi padre regalandole a mamá una muñeca con pelos rizados, rubios, y sombrero. Era una granjera, que papá decidió regalarle por una de esas noches de discuciones, en la noche de reyes. La luz de la mesita de noche estaba encendida y en penumbra, se apreciaba la figura de mis padres abrazados mientras dormían y no se oía absolutamente nada, tan sólo calma.

Hoy día mi padre está curado, lleva siete años sin probar gota de alcohol. Mi madre es feliz en la medida que le es posible, sigue limpiando, planchando y doblando ropa en la misma casa, con la diferencia que ahora es a sus nietas a las que atiende. Los fines de semana vienen a mi casa a visitarnos a Guille y a mi, a disfrutar del aire marino de San Andrés. Soy feliz cuando veo a mis padres enamorados nuevamente, recuperando el tiempo que no supieron disfrutar en aquel momento en el que yo era pequeño.

Cuando tenga 70 años podré recordar lo felices que fueron mis padres cuando yo cumplí los 30.

martes, 6 de marzo de 2012

2 x 1

-"¿Estas son las de Hombre y estas otras las de mujer?"

-No, está todo separado por marcas, dependiendo de la marca que usted busque encontrará más modelos de hombres que de mujer o viceversa...

- "Pero ...¿Cómo es la promoción?"

- La promoción consiste en .. (sin dejar que yo termine la frase )

-"Osea, yo me llevo una Rayban y ¿me llevo otra Rayban gratis?..

-No, como le intentaba decirle, usted se lleva una Rayban y se lleva otra de unas marcas determinadas....(vuelve a interrumpir)

-¿Y en esas marcas no entra RayBan?...

-No caballero, entrarían las marcas siguientes...(de nuevo el mismo proceder)

-Pero entonces la promoción es una estafa..


-Caballero la promoción está explicada en los sucesivos paneles distribuidos por toda la tienda..

-Pero si en este panel pone 2 X 1, ¿por qué no puedo llevarme la gafa gratis que yo quiera? Lo que tú quieres es que yo me lleve una gafa cara y me regalas una barata de los chinos que no sirven. Además no veo que tengan ningún descuento y en otra me las dejan más baratas que aquí. Si en vez de llevarme la gafa gratis me llevo dos RayBan ¿no me haces descuento por el valor de la gafa gratis?



Pues digo yo, ¿por qué no se va de la tienda y evita que termine clavandole la gafa dentro de algún ojo?...si la encuentra más barata ¿por qué no se va y deja de tocarme la moral por no decir otra cosa?.. ¿Por qué se aferra en crear su propia promoción?.. ¡¡Y lo peor de todo es que no es el único cliente que me plantea ese tipo de preguntas tan necesarias para la vida!!


Así un día tras otro. Yo ya me estoy descomponiendo. Intento siempre poner mi mejor sonrisa, ser educado y no perder la compostura en situaciones que me desbordan, casi, casi, casi, los ataques de IRA. Faltas de respeto en muchas ocasiones he de tragarme y sólo por tener un sueldo a final de mes. El problema pienso en que ya no amo lo que hago, es triste pero cierto. Mientras mucha gente está clamando a gritos tener un puesto de trabajo, casi 5.000.000 millones de parados, para ser exactos, yo me empecino en imaginar la vida que no tengo. Imaginarla porque,tal como están las cosas,es difícil cambiarla.

lunes, 27 de febrero de 2012

Inés



Con cada segundo que pasaba la veía más lejos. A través del agujero perforado en la pared vi su silueta perdiendo volumen, su color intenso se esfumaba como el humo perdido en un cielo grisáceo. Recuerdo mi mirada atenta en la delgada línea en la que se convertía mi casa debido a la distancia que nos separaba. Mis párpados se encontraban abiertos intentando buscar la salida de aquella pequeña caja que crujía con cada vaivén de la marea. En unos instantes desapareció todo del horizonte. Rodeados por agua buscaba consuelo en mis otros hermanos pero, aterrados, no mediaban ni una sóla palabra. No sabiamos que era lo que iba a ocurrir, ni lo que deberíamos hacer, ni el porqué nos habían arrancado de Achinech.

Pasamos meses de travesía por el mar, alimentandonos de los desechos, hacinados en aquel habitáculo de ambiente húmedo y olor a muerte. Algunos de mis hermanos fueron abandonando el mundo. Pocos niños aguantaron aquel infierno en el que nos encontrábamos, deshidratados y con fuertes dolores en el abdomen, morían. Cuando esto ocurría, eran despojados de las cadenas y lanzados por la borda como si fueran sacos de piedras bajo la desesperación de sus madres. Las noches se me antojaban largas, noches iluminadas tan sólo por la luna que era la única que seguía en el mismo lugar de siempre, y la cuál parecía ajena a todo lo que allí acontecía.

Fuimos pocos los que quedamos con vida cuando nos acercamos de nuevo a tierra. Esta vez era otra muy distinta a la que yo conocía, ya no era majestuosa, con sus enormes montañas, ni sus hermosos barrancos por el que discurrían libremente las aguas y en las que yo me perdía. Fuimos saliendo uno a uno de aquel monstruoso barco pero no me quedaba aliento en mis pulmones, ni fuerza en las entrañas. Las pesadas cadenas habían formado en la piel de mis tobillos dolorosas ampollas que nunca sanaban. Desprendidas de ellas, formaron pequeños grupos con nosotros. Las mujeres fuimos separadas, y cubrieron nuestros cuerpos con túnicas blancas, de tejido áspero y grueso. La desnudez ofendía a toda aquella gente. Estaba cegada por la luz que irradiaba hacia mi cara después de una oscuridad casi absoluta. Me sentí aturdida, confusa por el lugar donde me encontraba, un mundo ruidoso, sucio, lleno de pequeñas casas, pero con altas torres como nuestros pinos.

Separada de mis hermanas, me llevaron junto a un hombre de piel oscura como la madera quemada y casi desnudo. Era corpulento, de ojos marrones, y dientes blancos perfectamente alineados. Debido a la resistencia que había ofrecido hacia aquellos hombres salvajes, tenía heridas abiertas en su espalda y pude ver su sangre. Ésta era igual de roja que la mía, cuyas gotas se deslizaba por su torso formando un pequeño lago entre los fríos adoquines del muelle. Con el paso de las horas, comprendí el cometido de aquel macabro paisaje. Ambos fuimos llevados hasta un lugar llamado La Lonja. Allí nos expusieron ante un hombre de finas vestimentas que combinaba perfectamente con el entorno. Ante mí se levantaba la roca labrada más imponente del mundo. Su exterior estaba bordado de pequeños personajes petrificados, como si la lava los hubiera envuelto en una de sus temidas furias. Demonios, brujas, niños y cualquier otra criatura, eran representados en cada rincón y esquina de sus paredes. Una vez en su interior, mi cabeza no llegaba al techo el cuál estaba confeccionado de trozos de cielo sustentados por palmeras de hojas doradas elaboradas también en piedra. El azul de éste era intenso y tenía en su poder brillantes estrellas atrapadas con alguna magía que yo aún desconocía. Sólo yo pude ver lo que aquí expreso porque los ojos del "Negro", así le decían, permanecían vendados.

Allí se negoció mi compra. El hombre de vistosa ropa y delicados movimientos posó su mano sobre mi cara, presionó mis mejillas, abrió mi boca e introdujo sus dedos deslizándolos por mis dientes. Con aprobación de los otros, y sobre los tejidos que me habían puesto, acarició mis pechos, muslos y nalgas sin yo poder hacer nada para evitarlo. Yo era una esclava de buena guerra, así fue como me catalogaron, esclava de la más alta calidad por ser de tez blanca y cuerpo joven. Una esclava aún sin nombre, de raza guanche y pagana, por la que se pagó un puñado de monedas. Bajo el manto y título de la fe cristina me bautizaron, me llamaron Inés, Inés di Bianchi, por ser apellido de mi dueño, un mercader Genovés, afincado en el Reino de Valencia. Entre telas de sedas, granos y especias, fui obligada a olvidar mi verdadero nombre, Cathaysa.

jueves, 23 de febrero de 2012

Negro

...mientras tanto, miré mi rostro en el espejo y observé en silencio que estaba cubierto por un velo opaco de color negro. Un rostro desteñido por el vaho del odio, corrompido por la amargura, la represión y la fuerza.

Miré mi rostro y sentí al ver cada mancha pintada en rojo, como se diluían los besos con cada golpe provocado y pude también ver mis vidriados ojos que inexpresivamente se iban alejando rápidamente de tu lado.

Ayer miré, por última vez mi rostro, no sentí dolor, ni en mi cuello, ni en mis oído destruidos por tus sádicas palabras. Ni siquiera dolor en mis mordidos pechos, ni en mi vientre rasgado en la que sólo fue tu noche. Mientras sujetabas mi cuello, la oscuridad se iluminó de blanco.

Hoy es tu rostro el que miro, y desde aquí te ves tan pequeño y cobarde, que sólo puedo dar las gracias por apartarte de mi lado.

martes, 7 de febrero de 2012

Amarillo


Sentada en la orilla, María ve como el agua baña sus delicadas piernas. En sus firmes muslos dorados por el sol, las gotas destellan y le aportan un halo mágico como si ella fuera la más hermosa de las últimas sirenas. Se encuentra sóla en la playa, nadie camina por las dunas que ondean como enormes serpientes por el paisaje de la seca isla de Fuerteventura. Es joven, tiene a penas diesciseis años y mientras alza el cuello para ver si queda ciega mirando al sol y así no tener que ver a su futuro marido, piensa en el poco valor que le dan a su vida. No quiere casarse, sabe que es demasiado pronto, y querría poder viajar a la isla vecina para poder formarse y llegar a convertirse en una mujer envidiada por su abundante cultura. La arena caliente está llena de lapas, frutos del mar desechos por sus ancestros, alimento de los misteriosos guanches. Con sus suaves manos y sus largos dedos de pianista, recorre cada línea y fisura de aquellos ligeros esqueletos. A pesar de los cuatrocientos años de dominación castellana, esas pequeñas piezas orgánicas siguen en el mismo lugar esperando a ser utilizadas, tal vez a modo de colgante, que pueda hacer feliz a alguna guanche como si fuera un verdadero diamante. Allí Imagina lo maravilloso que pudo haber sido vivir en ese poblado, personas despreocupadas del mundo moderno, cubiertas tan sólo con pieles de cabra y alimentandose de lo que la naturaleza les aportaba en ese agrio terreno. Se imagina también siendo la esposa de algún fornido guanche, cuidando a sus hijos entre rústicas casas pero en un lugar dónde abunda el amor, el respeto y conociendo la ansiada igualdad entre ellos. No quiere viajar lejos de su tierra siendo solamente la esposa de alguien que es demasiado mayor para ella, un hombre enfermo, con poca gracia y amigo de infancia de su propio padre, alguien a quien aún no conoce. Ni tampoco casarse con las grandes extensiones de plataneras, ni con el dinero amasado con el sudor de los antiguos esclavos. Ella prefiere huir, sentir la libertad del viento en su cara, mientras corre lejos de su despótica familia para poder escribir su historia con tinta y pluma propia. Así imagina María que sigue sentada en la orilla, con el pelo acartonado y la arena seca entre sus dedos hasta que es despierta por su madre, amaneciendo entre finas muselinas, y cortinas de seda, de una finca tinerfeña abrazada por hermosas plataneras.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Marino

Hombre del mar, vuelves a casa tras una lucha sin sentido. Meses de largas travesías acompañadas de noches de tabaco, ron y salitre. Intentas cegar la amargura de tu oscura soledad marina. Tu piel tostada recorre cada pliege de tu cuello. Allí mi boca comienza a descubrir el deseo de probar tu extensa espalda salada hasta llegar a esos caminos casi prohibidos. La fragancia de tus asperas manos calma la sed de tus continuas partidas. Adios hombre del mar, adiós.

martes, 31 de enero de 2012

Azul

El día se encuentra calmado. La fresca brisa del mar entra por mi balcón meciendo las hojas de las plantas mientras yo voy evadiendo cada uno de mis pensamientos. El cuerpo lo siento ligero, el salitre recorre mi cuarto y el frío me invita a cerrar la puerta que me escuda de tu inesperada bravura. La masa azulada se envuelve para luego ser expulsada como una tela mojada que ondea frente a mis atónitos ojos. Contemplo a través del cristal cada veta y burbuja de tu efímera composición. Me pierdo del mundo encerrado bajo metros de agua del gélido Atlántico.

lunes, 30 de enero de 2012

Verde



Recorro los senderos que me llevan hacia el interior de tu colmena. La humedad se presenta, en un variado abanico, los aromas de cada espora embriagan las cavernas de mi cara. La suave corteza de tu madera es envuelta con la más hermosa de las sábanas atrapando las finas gotas de lluvia que danzan en el aire. La vida brota por cada rincón de tu oscura pero fértil tierra. La luz intenta atravesar las ramas que, entrelazadas, luchan por esconder tu único secreto de la vil mirada del hombre. Mis ojos intentan atrapar ese instante en un lugar perpetuo dentro de mi insignificante memoria.Cuando muera quisiera ser polvo que sirva para seguir alimentando tu maravillosa y única existencia.

sábado, 28 de enero de 2012

Rojo

Desde una gran altura pude observar como la isla iba cambiando su morfología a medida que el fuego iba avanzando. Trazos de hilos rojos conjugados con el calor del fuego. Los temblores eran cada vez más intensos y la gran montaña iba desapareciendo por su centro para redistribuirse hacia los costados. Los barrancos se convierten en llanuras desiertas, el calor es fatigante y contemplo como las casas son engullidas por el lago de lava. Todo esta gris, humeante, muerto. El recuerdo de la ciudad viaja por el tiempo del olvido. Nace el caos, y los pequeños nucleos de supervivientes conforman una nueva idea de vida. La ley del más fuerte empieza a imperar de nuevo. Una planchas de plástico amarillo cobijan de manera transitoria a modo de tejado. En su base descansan los gatos.

miércoles, 25 de enero de 2012

Amanece hoy, ¡qué no es poco!


Hace tiempo que no escribo absolutamente nada. Y parece que estoy encontrando ya la estabilidad emocional que parece que me faltaba. Ahora bien, ¿eso significa que estoy cayendo de nuevo en el agujero?. Me apetece escribir. He tenido un sueño que no me ha dejado nada tranquilo. Me encuentro en alta mar, en una especie de barco-crucero y observo como viene hacia mi una gran ola. Comienza a llenarse con total fuerza la chimenea del barco. Yo estoy sujeto a ella, pues el nivel del mar ha subido tanto que logro aferrarme a ella. La fuerza me arrastra y siento como se forma una espiral que desaparece en el interior del oscuro agujero de la gran chimena de acero blanco. Intento salir de allí pero la fuerza es tan grande que irremediableme caigo hacia dentro. En ese preciso instante despierto.
Dicen que los tsunami significan el estado de animo que se desborda. Que estoy tan pendiente de sentirme bien y feliz que al final va a poder conmigo lo contrario, espero que no. Me he encontrado muy bien últimamente parece que por fin estoy encontrando el equilibrio, y por muchas cosas que vayan pasando a mi lado como si de piedras en el camino se trataran, las voy sorteando con gran habilidad. Ahora mismo tengo una filosofía de vida que espero a muchos les sirva. Yo no sé adivinar el futuro, ni lo puedo ver, ni oir, ni sentir. Puedo llegar a tener intuiciones y algunas percepciones, pero no conseguiré nunca saber que es lo que hay preparado para mi. por ejemplo sin ir más lejos, mañana. Tal vez mañana sea mi último día aquí en el mundo, pues no sé, como dije antes qué va a pasar. Entonces yo me digo que no voy a permitir que nada ni nadie amargue mis días, porque no me gustaría vivir lo poco o mucho que me queda sufriendo por cosas que para mi ya son vanales, el dinero, las deudas, también las persona, amigos, familiares, etc..¿por qué vanales? porque yo aquí nací para evolucionar, para encontrar formas de ayudar, por ejemplo a otros seres vivos, como lo son los perritos, los gatitos, las aves, y me voy a permitir poner también hasta a las personas. Creo que cada uno de nosotros tiene el suficiente poder para cambiar algo pero ese algo tiene que ser de manera desinteresada, y con un buen fin. Da igual el qué ni a quién, pero si cada uno de nostros hicieramos algo estaríamos en un lugar mejor para vivir, sin tener miedo a quedarnos sin dinero, sin algún amigo, sin el novio o la novia.. Quiero que sepan que cada una de las cosas y situaciones que nos vamos encontrando en la vida es por algo, que eso lo hemos puesto nosotros antes de venir aquí, que hemos sido nosotros quién ha elegido donde nacer, con quién vivir, e incluso cuando y también con quién morir, pero afortunadamente, lo hemos olvidado para poder ser libres y actuar de manera independiente, sin temer hacer algo mal por un posible castigo divino. No creo en la religión, ni en la politica, ni creo tampoco 100% en las personas. No quiero convencer tampoco a nadie que lo que digo es lo cierto, pero yo estoy seguro que en la vida no hemos nacido para esto que hemos hecho todos. Me hubiera gustado haber nacido en otra época, cuando el ser humano, empezó a tener conciencia en sí mismo, haber nacido en plena naturaleza, sin nada artificial ni químicas inventadas.

Y me apetece enviarles un GRAN BESO.