
Llevo intentando realizar esta entrada desde el domingo y siempre ocurre cualquier cosa que me lo impide. He de decir que este fin de semana he disfrutado como nunca lo había hecho. Ya ni me acordaba de cómo era dar un paseo los tres sólos. Desperté con ganas de aprovechar el día y se me ocurrió que podría disfrutar de la naturaleza que hay en mi pueblo. Ha sido una bonita experiencia, no imaginaba la belleza que se encontraba a espaldas de mi casa. Encontramos un palmeral en un valle, el lugar se llama Valle del Cercado, huertas, palmeras, y fauna autóctona se encuentran por todo su perímetro. Al final de la carretera encontramos un estrecho sendero, con un riachuelo, cuando cerraba los ojos lo único que percibía era el sonido del agua, las palmas
agitándose al compás del viento, el cantar de los pájaros.. A medida que se avanzaba por el camino el paisaje se transformaba, de un paisaje seco y marino, a uno verde, frondoso y húmedo. Por un momento me sentí
Guanche, pensé en lo felices que debieron haber sido nuestros antepasados. Vivían en armonía con la naturaleza, con los recursos que ella les ofrecía, se
resguardaban del frío mediante pieles de cabras, respetaban el entorno donde se movían, creían en
Asmayech, la madre de todo, en
Guayota el malvado que habitaba en el volcán
Teide. En plena edad medieval, ellos aún vivían en un estado "primitivo" pero tenían sus reglas y era una sociedad bien establecida, a pesar de que por muchos años se nos hizo hacer creer a los canarios lo contrario. Al final ocurrió como en todos los lugares
conquistados y colonizados, el más débil sufrió la codicia del poder, muchos
guanches de las islas fueron
esclavizados, vendidos a familias nobles de Europa, llevados a
Sevilla, Valencia, Venecia, esclavos de raza blanca, guapos y mucho más caros. La única posibilidad que tuvieron de sobrevivir entre los colonos
fue la de bautizarse, convertirse a la religión católica para pasar a ser cristianos, renunciar a su propia identidad y llegar al mestizaje. En la actualidad hay estudios antropológicos que confirman que nuestro
ADN conserva en un 60% sangre
Guanche, esto en las ciudades centrales como Santa Cruz y Las Palmas de Gran Canaria, pero en islas como en la Gomera se establece en un 90%, y no sólo el
ADN nos obliga a realizar una reflexión, también guardamos costumbres, e incluso, sin ir más lejos, mi propio nombre
Jonay, es
Guanche. Realmente la población nativa no se
extinguió, sino como dije antes, se mezcló entre los colonos. Tuvieron que adaptarse a las
circunstancias y gracias a nuevas leyes promulgadas por los reyes católicos, se obligó a terminar con la
esclavitud de canarios, pues a un cristiano no se le podía vender ni comprar. Aún así siempre hubo quien se saltaba las normas. En mis investigaciones
genelógicas encontré en los archivos varios esclavos canarios.


El lugar donde yo vivo ahora perteneció a uno de los
Menceyatos (reinados
guanches) en los que se dividía la isla de
Tenerife. El
Mencey (rey) se llamaba
Beneharo, y todo su territorio abarcaba desde Santa Cruz a todas las montañas,
Anaga, aún conserva su
topónimo original. Es encantador, lleno de vegetación y sobre todo de una de las reservas de bosque de
Laurisilva más importante, en la actualidad sólo se conserva este tipo de vegetación de más de 20.000 años de existencia, en las Islas Canarias, Azores, y
Madeira. Se le considera un fósil viviente que solamente aparece en las islas Atlánticas y, sin embargo en la antigüedad, se encontraba por toda la cuenca
mediterranea. De todas maneras en la red se dispone de bastante información sobre esta parte maravillosa de
Tenerife.
Pues una de las cosas por la cual no había escrito antes a pesar de las buenas ganas de hacerlo, fue que nos quedamos sin poder entrar a casa. Gui dejó puestas las llaves en la cerradura, por dentro, y no hubo manera de abrir sin tener que llamar a un cerrajero, 60€, nos ha costado el descuido, pero como fue poco, pues hoy también, pero esta vez Guille se las ingenió para poder abrirla él. Creo que cuando vio mis ojos hinchados y rojos como dos tomates cherry decidió solventar el descuido él sólo mientras yo sacaba a Lola de paseo y mis pensamientos no hacían otra cosa que dar vueltas en el interior de mi cabeza para intentar sacar mi paz interior, mi equilibrio emocional y no dejar que la IRA saliera a flote. Lo llevé bien, aunque estoy enfadado por su torpeza. Ahora sé que SIEMPRE he de cargar mi juego de llaves.