...y no es nada. Un quiste de agua me ha dicho el doctor.
Estoy en la sala del hall. Al entrar he sentido como un calambre se apodera de mi cuerpo. Mis vellos se afilan como alambres. Aquí esperamos a que llegaran los del seguro de defunción. Recuerdo a mi hermana abrazada a la bata de mí abuela. Yo estoy abrazado a mi madre que no para de llorar intentando consolarle. La sala está en penumbra, es de noche. Sólo estamos nosotros. Sobre la mesa varios calmantes que nos suministró la enfermera. En la puerta una de mis tías se desmaya, la misma que está matandose día a día con el mismo veneno que mi abuela, el maldito alcohol.
Siento unas ganas terribles de subir a su habitación a la planta 3. Pero sé que no estará. Estoy intentando ahogar las lágrimas, que sin tener remedio se deslizan por mis pestañas..
Me voy a casa de mi madre.
Llora lo que tengas que llorar Jonay. No reprimas tus lágrimas, que los duelos hay que vivirlos hasta acabarlos, o se quedan contigo para siempre.
ResponderEliminarUn abrazo grande
Piel de letras
Vaya parece que es la temporada de estar triste, no? Te podria repetir alguna de tus mismas frases para animarte, las que me contabas el otro día, pero te voy a dar alguna de las mias, deja que todo fluya...como dice el anterior comentario no reprimas tu dolor.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte. Ya sabes que cuentas con mi apoyo.
Un abrazo
Tomás
A veces nos tocan lecciones tristes, pero hay quienes hacen sus elecciones y poco margen nos dejan para hacer nada
ResponderEliminarUn abrazo