Voy camino del trabajo. He conseguido despertarme aunque he salido tarde. Hace calor y encuentro que siento el estomago un poco revuelto. Intento sacar una fotografía para este post pero no logro ni encuadrar la imagen, ni mantener el pulso firme por la velocidad de la guagua. Pienso que gracias a que el chofer tiene algo de prisa, llegaré justo pero no fuera de tiempo a mi puesto de trabajo. No me preocupa, estoy aprendiendo a no magníficar las cosas ( me deshago de la chaqueta, me sofoca ) Ya saqué otra fotografía, por poco no lo logro. Pienso en Julio y sus palabras, mi nuevo amigo y doctor de Bach, recuerdo que por un momento en su consulta dude de lo que me contaba, pero el chico me pareció honesto. Confieso que tuve miedo y apunto estuve de anular la cita. En realidad pensé que no podría hablar sobre mis sentimientos a una persona desconocida, pero al fin y al cabo, es lo que hago aquí. Alto, delgado, moreno, con una sonrisa amable y una cicatriz marcada en su pómulo derecho. Su mirada me inspira confianza, me lanzo a contarles mis intimidades...
Hace algunos días que no escribias, te echaba de menos. Espero que te vaya bien con las flores de Bach.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias amigo, la verdad que no he tenido tiempo de dedicarme a la escritura, también te echaba de menos. Por cierto si quieres leer de nuevo pero ahora sin faltas ni palabras automáticas....es lo que tiene escribir con las yemas de los dedos a velocidad de transporte público, por lo menos intento sacar la esencia del momentos XD Saludos, abrazos y muchos besos.
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